Soy una mujer afortunada, pienso mientras me siento al sol en mi terraza, y leo un libro insulso, y no estoy acuciada por ninguna obligación. Es un día de descanso: y sé que mi piel se está dorando, con esa facilidad que tenemos las mujeres morenas para colorearnos. A veces, a mitad de verano, tengo que usar pantalla total para no adquirir ese tono de zapato viejo que se le quedó a Julio Iglesias. Lo odio.
Soy una mujer afortunada que disfruta de los pequeños placeres de la vida, tan fugaces e identifica que éso, precisamente éso, es ser feliz. Estoy sana y no tengo muchas más preocupaciones, salvo las autoimpuestas, las derivadas de vivir a principio del siglo XXI, en el fin de una era, y el principio de otra, que excluye a tanta gente, que parece querer arrebatárnoslo todo.
Soy una mujer afortunada que se ha acomodado a su soledad y sólo a veces, en momentos de mucho desasosiego, añora un abarazo, toneladas de ternura, cariño...No quiero buscar amor porque encuentro sólo sexo, dice una amiga, y tiene razón...Hay cosas que es que no pueden buscarse.
Me pregunto por qué tantas veces, tantos de nosotros, no reparamos en que estamos siendo felices y nos atormentamos con nuestra pedrada, las dificultades de nuestro trabajo, o de la falta de él; las mil y una miserias sin importancia...Permitimos que nos embargue el ánimo cosas sin importancia.
Disfruto de este momento mientras dure. Sé que cuando la desazón se presenta en forma de problema real, cuando se muere alguien próximo, cuando pierdes total y considerablemente a alguien que querías; cuando tus allegados enferman y sabes que no se van a curar; cuando la desgracia se presenta bajo las mil y una formas que adopta, como siempre sin que ninguno de nosotros la busque, recordaré estos momentos de felicidad, quizá no del todo completa, al sol en mi terraza leyendo mi librito; incluso recordaré como sufría con mis pequeños problemas diminutos y me diré..."pero si estaba siendo condenadamente feliz y ni siquiera me daba cuenta".
Lo haré un momento antes de percibir, sin temor a equivocarme, que se acabaron los momentos de placidez y fortuna, que la felicidad se está escapando entre mis dedos y el infortunio viene para quedarse, quien sabe cuanto tiempo.
sábado, 25 de febrero de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Del amor y otros virus
Tengo un problema grave, me dice una amiga inteligente y sexy, instalada en la cuarentena..."Me he enamorado". Intento convencerla de que eso más que un problema es una bendición a nuestras edades, un objetivo para mucha gente de mediana edad, que ya ni sabe como lidiar con la pedrada de cada uno; los pasados sin resolver de sus partenaires; las ex, los hijos de ellas o ellos; las madres o padres de sus hijos; las ex suegras, la pensión alimenticia, o el rabioso interés que se despierta en un-a ex cuando su antiguo compañer@ de cama, a veces expulsad@ a patadas incluso, tiene una nueva relación.
"Enhorabuena" le digo, qué problema ni que niño muerto...Comienza a hablar con voz temblorosa, gime y me dice entre sollozos que ya no recordaba como era sentir este caudal de sentimientos; que no sabe si es compartido, que le da miedo llamar; que le preocupa enviarle un mensaje o no recibir ninguno de él; que le aterra que él no sienta lo mismo. Que no sabe si decírselo. Le recomiendo que no. Los varones se quedan petrificados ante declaraciones de ese tipo. Quizá también nosotras. Demuestra poco interés, eso funciona. "No puedo, no puedo", me responde llorando como una niña.
Hablo con Carlos, parece que él ahora también un poco flipado con una mujer, con la que es más fácil llegar a sus miedos que a su corazón, según propia descripción, la de ella, y me convence de que no hay otra opción que vivir el presente y disfrutar lo que se nos ofrece mientras dure y hasta que se acabe, convencidos de que todo lo bueno termina, dado que ni él ni yo damos una en este aspecto, por una u otra razón.
Se lo digo a mi amiga. Carpe Diem y todas esas cosas absurdas que, por supuesto, ahora reparo, no pueden tener sentido alguno para una mujer o un hombre enamorados...¿No te acuerdas como era? Siempe quieres más.
El amor, ¡máldita sea! Esa enfermedad que cuando no sufrimos añoramos y cuando nos ataca virulentamente nos deshace de arriba a abajo, nos retrotrae a la primera representación de nosotros mismos, con apenas 15, 16 ó 17...La añoranza, la llamada que no se produce, la espera, el me quiere ó no me quiere. "Hasta me he leído en una de esas páginas infumables como conquistar a un hombre libra"....Pues igual que a un Piscis, tía....Nos reímos un momento antes de volver a sumergirse en ese estado de ansiedad romántica...
Pero lo peor es que estas cosas no se eligen, uno no decide libremente enamorarse o colgarse o interesarse por alguien. Ocurre. Un olor, un sabor, química, pasión, admiración, regocijo intelectual...¿Quién sabe por qué?
Propongo a mi amiga salir a tomar copas para lanzarle la típica perorata: Que nadie se muere de amor desde el siglo XIX; que si a ese patán se le ocurre no sentir lo mismo es que un imbécil redomado, porque no va a encontrar una mujer tan dulce, inteligente, sexy, apasionada y divertida...En fin, que muy probablemente no servirá para nada, pero voy a intentarlo.
Y ella tendrá que aparcar su móvil en casa, ese apendice de comunicación moderna que mira y remira esperando el contacto, el what's up, la llamada, el mensaje...¡El amor tecnológico y el daño que nos hace!
"Enhorabuena" le digo, qué problema ni que niño muerto...Comienza a hablar con voz temblorosa, gime y me dice entre sollozos que ya no recordaba como era sentir este caudal de sentimientos; que no sabe si es compartido, que le da miedo llamar; que le preocupa enviarle un mensaje o no recibir ninguno de él; que le aterra que él no sienta lo mismo. Que no sabe si decírselo. Le recomiendo que no. Los varones se quedan petrificados ante declaraciones de ese tipo. Quizá también nosotras. Demuestra poco interés, eso funciona. "No puedo, no puedo", me responde llorando como una niña.
Hablo con Carlos, parece que él ahora también un poco flipado con una mujer, con la que es más fácil llegar a sus miedos que a su corazón, según propia descripción, la de ella, y me convence de que no hay otra opción que vivir el presente y disfrutar lo que se nos ofrece mientras dure y hasta que se acabe, convencidos de que todo lo bueno termina, dado que ni él ni yo damos una en este aspecto, por una u otra razón.
Se lo digo a mi amiga. Carpe Diem y todas esas cosas absurdas que, por supuesto, ahora reparo, no pueden tener sentido alguno para una mujer o un hombre enamorados...¿No te acuerdas como era? Siempe quieres más.
El amor, ¡máldita sea! Esa enfermedad que cuando no sufrimos añoramos y cuando nos ataca virulentamente nos deshace de arriba a abajo, nos retrotrae a la primera representación de nosotros mismos, con apenas 15, 16 ó 17...La añoranza, la llamada que no se produce, la espera, el me quiere ó no me quiere. "Hasta me he leído en una de esas páginas infumables como conquistar a un hombre libra"....Pues igual que a un Piscis, tía....Nos reímos un momento antes de volver a sumergirse en ese estado de ansiedad romántica...
Pero lo peor es que estas cosas no se eligen, uno no decide libremente enamorarse o colgarse o interesarse por alguien. Ocurre. Un olor, un sabor, química, pasión, admiración, regocijo intelectual...¿Quién sabe por qué?
Propongo a mi amiga salir a tomar copas para lanzarle la típica perorata: Que nadie se muere de amor desde el siglo XIX; que si a ese patán se le ocurre no sentir lo mismo es que un imbécil redomado, porque no va a encontrar una mujer tan dulce, inteligente, sexy, apasionada y divertida...En fin, que muy probablemente no servirá para nada, pero voy a intentarlo.
Y ella tendrá que aparcar su móvil en casa, ese apendice de comunicación moderna que mira y remira esperando el contacto, el what's up, la llamada, el mensaje...¡El amor tecnológico y el daño que nos hace!
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Harta de la realidad.
(Para Justo ypara Carlos, una feliz e inspiradora pareja de amigos, a cuya pandilla quiero pertenecer).
Me quedé de piedra y pensé que se le había ido directamente la olla cuando le ví empuñar la zapatilla, apuntar a la tele y arrojarla contra el careto de un político ( de verdad que no me acuerdo de cual) que se atrevió a comenzar la frase con "lo que los españoles deben hacer es..."
Lo más soprendente es que lo hizo como quien recoge un vaso de la mesa o te pregunta qué quieres tomar.
Apaga la televisión si quieres ser feliz, me dijo.
Lo reflexioné y casi lo hice. ¡Fuera de mi vida este trasto y sus pésimas noticias sobre la realidad! Sólo la enciendo para dormir, la película de serie B que más me seduzca; una serie de poca monta, un documental cansino.Bueno, y tambioén para ver la 2, y cositas muy seleccionadas de TVG u otros canales.
-La realidad es la que es, me decía S. Y hay que mirarla cara a cara.
No lo he dicho aún pero S. vive en un permanente estado de estrés contagioso. Quizá la realidad le intoxique. Como si la realidad fuese una sola, además: Las noticias del apocalíptico mundo económico y sus efectos en los ciudadanos. ¡Pues menuda realidad!
¡Le reto a conocer otras! Que se lo pregunten a personas de mi entorno que se enfrentan a enfermedades crónicas. O a otras situaciones que sin ser crónicas, parecen enfermizas y hacen que resulte muy difícil ver la luz al final del túnel.
Utilizo internet para informarme de la forma más aséptica que puedo, y si veo una televisión encendida, si alguien pone un informativo, la mano se me va a la zapatilla, que toco y acaricio, porque el aparato no es mío. El consejo se extiende y cada vez hay más gente que apaga la televisión, la radio, que se dice a sí misma, "Déjenme ser feliz, ya está bien".
Después están los cansinos, como S., que no te lo permiten, que se aburren; seguramente porque su realidad debe ser muy plácida, casi exenta de emociones fuertes o quizá necesiten esa carga de amargura porque no les gusta ser felices, que las cosas marchen bien, un pequeño paréntesis entre la última denuncia de lo que ocurre en el mundo, EN EL NUESTRO Y EN EL QUE NO HAY NADA PARA COMER, QUE ES UNA MIERDA, LO SABEMOS, QUE NO TENEDRÍAMOS DERECHO A ESTAS QUEJAS REFINADAS, A ESTE SUFRIMIENTO DE SPLEEN OCCIDENTAL, pero, y lo digo con conocimiento de causa, necesitamos el humor y las risas y construirnos una felicidad a la medida, porque es mucho más creativa y mejor . Y todos podemos entrar en fases horribles como ésas ( yo también). La felicidad es un trabajo, arduo y complicado a menudo que crecemos, prero hay que ponerse a ello. Y por éso te evito y no te llamo S. Porque te quiero pero no te aguanto.
¿Lo puedo decir? Estoy harta de la realidad. Muy pero que muy harta. No sólo de la realidad que me venden los informativos.
Estoy harta, por ejemplo, de ese espíritu esnob que hace que algunas redes sociales se me estén atragantando cada día más. Porque ciertas personas deciden qué es lo que debe ser escrito, gritado, leído o escuchado y no dejan de criticarlo todo. Ahora, hasta a la libre expresión ciudadana hay que poner puertas al campo y/o expresarse según lo políticamente correcto. Y ¡Cuidado! que, según como se mire, lo correcto ó incorrecto varía. Y hay un grupo de "entendidos" que se me están atragantando cada día más y que sólo puedo definir con una palabra, son JILIPOLLAS.
A otros les da por arremeter contra gente que escribe un libro, compone una canción o la canta, dirige una película. ¡Coño, pues por lo menos se ha atrevido a dedicar su tiempo a éso y lo han hecho! ¡Y hay que respetarlo! Porque es que nos hemos vuelto todos una pandilla de "sobraos" que no hay por donde cogerla. Y me incluyo, siempre me incluyo.
Francamente, vuelvo a la idea del 2.010. Cada día que pasa me apetece más coger una maleta y largarme cuanto más lejos mejor. Este país se está volviendo, en su conjunto, Y POR MOMENTOS , insoportable, ya vale de tanta amargura.
Hoy me lo decía una pobre mujer que trabaja cara al público y escucha de todo. "Nos pasamos el día oyendo penas y nadie repara en que nosotros no tenemos quien escuche las nuestras". No sabe casi hablar y me suelta esta lindeza que me deja tonta. O uno de esos contadores de penas se acerca con un humilde regalo, el que ha podido pagar, porque es Navidad y quiere agradecer. "No hace falta, es mi trabajo" le digo sorprendida. "Ya sé que es su trabajo pero no todo el mundo sabe escuchar". Escuchar es también mi trabajo, no sé si lo sabe. Y mirar sería el mío, el que de verdad me apasiona, si lo pagaran. Sería un crack. ¡Cómo me gusta observar e imaginar historias de la gente que observo!
Me quedo con gente como ésta, que no saben ni darse de alta en una red social, qué es un blog o una tablet, no quieren ni saber qué le pasa a la economía. Miran el futuro con temor pero lo encaran con fuerza y ganas. Y no pierden su precioso tiempo, como yo, quitándole horqs al sueño como ahora, en quedarse a gusto como con esta entrada. Y si a nadie interesa pues no pasa nada. Que una no está en estas cosas por llamar la atención o buscar protagonismo, COMO DICE UN PERIODISTA AL QUE QUIERO Y ADMIRO y que no entiende que las redes sociales también son un arma, un medio de comunicación, incluso una medicina para gente que vive sola como yo. Y construye blogs como éstos porque le gusta y se lo pasa bien haciéndolo.
Y mi realidad, la de mi entorno, la de mi trabajo, la de mi gente es la de tantas personas a las que, le guste o no, tiene los piés pegados al suelo. Gente que madruga, cumple horarios, abre y cierra empresas, la contratan, la despiden, se ilusiona, sufre, emigra, enferma, se cura o sabe que no se va a curar; te pregunta cómo te va porque le interesa de verdad; te pregunta si sabes cuando va a acabar esta puta mierda de crisis, y no deja de trabajar de la mañana a la noche, con todo el optimismo que consigue reunir.
Y aún así no son ni tan snobs ni tan cansinos ni tan JILIPOLLAS como tanto pedorr@ suelto que me encuentro, virtualmente o no, que se hace llamar o se considera intelectual. Los prefiero a ell@s, sin formación, sin mundología, sin apenas vida social, sin viajes, sin tantos conocimientos.
Los prefiero a ell@s, ¡donde va a parar!, que no se consideran nada y lo son todo, y me enseñan cada día tantas cosas. Y me siento parte de elllos, y lo grito, nosotros sí que estamos hartos de la realidad porque vivimos pegados a ella. Y es durísimo y dificilísimo en este momento. Y aún así ahí estamos, sin plantearnos dar la batalla por perdida ni dejar de luchar.
Me quedé de piedra y pensé que se le había ido directamente la olla cuando le ví empuñar la zapatilla, apuntar a la tele y arrojarla contra el careto de un político ( de verdad que no me acuerdo de cual) que se atrevió a comenzar la frase con "lo que los españoles deben hacer es..."
Lo más soprendente es que lo hizo como quien recoge un vaso de la mesa o te pregunta qué quieres tomar.
Apaga la televisión si quieres ser feliz, me dijo.
Lo reflexioné y casi lo hice. ¡Fuera de mi vida este trasto y sus pésimas noticias sobre la realidad! Sólo la enciendo para dormir, la película de serie B que más me seduzca; una serie de poca monta, un documental cansino.Bueno, y tambioén para ver la 2, y cositas muy seleccionadas de TVG u otros canales.
-La realidad es la que es, me decía S. Y hay que mirarla cara a cara.
No lo he dicho aún pero S. vive en un permanente estado de estrés contagioso. Quizá la realidad le intoxique. Como si la realidad fuese una sola, además: Las noticias del apocalíptico mundo económico y sus efectos en los ciudadanos. ¡Pues menuda realidad!
¡Le reto a conocer otras! Que se lo pregunten a personas de mi entorno que se enfrentan a enfermedades crónicas. O a otras situaciones que sin ser crónicas, parecen enfermizas y hacen que resulte muy difícil ver la luz al final del túnel.
Utilizo internet para informarme de la forma más aséptica que puedo, y si veo una televisión encendida, si alguien pone un informativo, la mano se me va a la zapatilla, que toco y acaricio, porque el aparato no es mío. El consejo se extiende y cada vez hay más gente que apaga la televisión, la radio, que se dice a sí misma, "Déjenme ser feliz, ya está bien".
Después están los cansinos, como S., que no te lo permiten, que se aburren; seguramente porque su realidad debe ser muy plácida, casi exenta de emociones fuertes o quizá necesiten esa carga de amargura porque no les gusta ser felices, que las cosas marchen bien, un pequeño paréntesis entre la última denuncia de lo que ocurre en el mundo, EN EL NUESTRO Y EN EL QUE NO HAY NADA PARA COMER, QUE ES UNA MIERDA, LO SABEMOS, QUE NO TENEDRÍAMOS DERECHO A ESTAS QUEJAS REFINADAS, A ESTE SUFRIMIENTO DE SPLEEN OCCIDENTAL, pero, y lo digo con conocimiento de causa, necesitamos el humor y las risas y construirnos una felicidad a la medida, porque es mucho más creativa y mejor . Y todos podemos entrar en fases horribles como ésas ( yo también). La felicidad es un trabajo, arduo y complicado a menudo que crecemos, prero hay que ponerse a ello. Y por éso te evito y no te llamo S. Porque te quiero pero no te aguanto.
¿Lo puedo decir? Estoy harta de la realidad. Muy pero que muy harta. No sólo de la realidad que me venden los informativos.
Estoy harta, por ejemplo, de ese espíritu esnob que hace que algunas redes sociales se me estén atragantando cada día más. Porque ciertas personas deciden qué es lo que debe ser escrito, gritado, leído o escuchado y no dejan de criticarlo todo. Ahora, hasta a la libre expresión ciudadana hay que poner puertas al campo y/o expresarse según lo políticamente correcto. Y ¡Cuidado! que, según como se mire, lo correcto ó incorrecto varía. Y hay un grupo de "entendidos" que se me están atragantando cada día más y que sólo puedo definir con una palabra, son JILIPOLLAS.
A otros les da por arremeter contra gente que escribe un libro, compone una canción o la canta, dirige una película. ¡Coño, pues por lo menos se ha atrevido a dedicar su tiempo a éso y lo han hecho! ¡Y hay que respetarlo! Porque es que nos hemos vuelto todos una pandilla de "sobraos" que no hay por donde cogerla. Y me incluyo, siempre me incluyo.
Francamente, vuelvo a la idea del 2.010. Cada día que pasa me apetece más coger una maleta y largarme cuanto más lejos mejor. Este país se está volviendo, en su conjunto, Y POR MOMENTOS , insoportable, ya vale de tanta amargura.
Hoy me lo decía una pobre mujer que trabaja cara al público y escucha de todo. "Nos pasamos el día oyendo penas y nadie repara en que nosotros no tenemos quien escuche las nuestras". No sabe casi hablar y me suelta esta lindeza que me deja tonta. O uno de esos contadores de penas se acerca con un humilde regalo, el que ha podido pagar, porque es Navidad y quiere agradecer. "No hace falta, es mi trabajo" le digo sorprendida. "Ya sé que es su trabajo pero no todo el mundo sabe escuchar". Escuchar es también mi trabajo, no sé si lo sabe. Y mirar sería el mío, el que de verdad me apasiona, si lo pagaran. Sería un crack. ¡Cómo me gusta observar e imaginar historias de la gente que observo!
Me quedo con gente como ésta, que no saben ni darse de alta en una red social, qué es un blog o una tablet, no quieren ni saber qué le pasa a la economía. Miran el futuro con temor pero lo encaran con fuerza y ganas. Y no pierden su precioso tiempo, como yo, quitándole horqs al sueño como ahora, en quedarse a gusto como con esta entrada. Y si a nadie interesa pues no pasa nada. Que una no está en estas cosas por llamar la atención o buscar protagonismo, COMO DICE UN PERIODISTA AL QUE QUIERO Y ADMIRO y que no entiende que las redes sociales también son un arma, un medio de comunicación, incluso una medicina para gente que vive sola como yo. Y construye blogs como éstos porque le gusta y se lo pasa bien haciéndolo.
Y mi realidad, la de mi entorno, la de mi trabajo, la de mi gente es la de tantas personas a las que, le guste o no, tiene los piés pegados al suelo. Gente que madruga, cumple horarios, abre y cierra empresas, la contratan, la despiden, se ilusiona, sufre, emigra, enferma, se cura o sabe que no se va a curar; te pregunta cómo te va porque le interesa de verdad; te pregunta si sabes cuando va a acabar esta puta mierda de crisis, y no deja de trabajar de la mañana a la noche, con todo el optimismo que consigue reunir.
Y aún así no son ni tan snobs ni tan cansinos ni tan JILIPOLLAS como tanto pedorr@ suelto que me encuentro, virtualmente o no, que se hace llamar o se considera intelectual. Los prefiero a ell@s, sin formación, sin mundología, sin apenas vida social, sin viajes, sin tantos conocimientos.
Los prefiero a ell@s, ¡donde va a parar!, que no se consideran nada y lo son todo, y me enseñan cada día tantas cosas. Y me siento parte de elllos, y lo grito, nosotros sí que estamos hartos de la realidad porque vivimos pegados a ella. Y es durísimo y dificilísimo en este momento. Y aún así ahí estamos, sin plantearnos dar la batalla por perdida ni dejar de luchar.
viernes, 23 de diciembre de 2011
UN AÑO DIFÍCIL. ( HOMENAJE A MIS AMIGOS)
El otro día tuve un feliz reencuentro después de 23 años con un amigo de facultad, JUSTO. Le hablaba, a él y a su pareja (a cuya pandilla quiero pertenecer), de lo poco que me gustaba este blog últimamente. “Parezco la señorita Rottenmeier, enrabietada, cabreada con el mundo, todo el día soltando broncas a diestro y siniestro. Una Pepito Grillo que hasta a mí se me estaba haciendo insoportable. Y bien está lo que bien acaba.
Ha sido un año muy difícil. A partir de agosto, sobre todo. A mí no me pasaba nada malo pero mi entorno sufría y no sé como se hace para no sentir los problemas de la gente que quiero como si fuesen míos. Tiene razón Salvador, uno de los amigos que ha estado cerca y se ha preocupado. Padece de ese mismo mal y lo ha probado todo sin conseguir superar esa empatía universal con el mundo mundial.
Todas las navidades me entristezco un poco, las sufro en silencio , las detesto. Por todo lo que se nos vende como auténtico y es falso y porque, me pasa siempre, la melancolía acaba por hacerse un sitio dentro de mí y ponerme tontorrona.
Este año he recordado a mi gente. A la que lo pasa mal, sí, pero también a la que siempre ha estado ahí para compensar, para dar todo a cambio de nada; para recordarme quien soy; para empujarme en la dirección correcta ( la mejor para una misma); para echar una mano; para hacerme reír; para hacerme ver las cosas desde fuera; para no hacer nada especial mas que ser ellos mismos. Para echarme la bronca, incluso, cuando es necesario. Para mirarme a los ojos y decirme...”Viki, tía..Esto o aquello”.
La lista es larga y no quiero establecer jerarquías.
Comenzaré por CRISTINA. Son más de 20 años de amistad. Vive a miles de kilómetros y no conseguimos separarnos, pese al tiempo, la distancia y los desacuerdos. Otra enferma de empatía universal. Lo mejor que tiene, se lo he dicho muchas veces, es que sabe querer. Nadie como ella saca mi lado gamberro simpático. Nos encanta reírnos aunque la emotividad nos puede, tantas veces nos puede.
MIS HERMANAS a la par. Son muy diferentes pero las necesito. Uno de mis cuñados nos llama las ametralladoras porque cuando nos juntamos no paramos de hablar como si el resto del mundo no existiese. Nos animamos mucho pero también nos leemos la cartilla. Siento que me hacen mejor persona. En cuanto me pasa algo, las llamo a todo correr. Sobre todo a la mayor, que es mi mejor terapeuta, aunque a veces pretenda que sea lo que jamás seré. (Síndrome de la mayor de siete hermanos, se llama) y porque la pequeña es como yo, se enciende, “tenemos un motor”, que diría otro de mis cuñados.
CISCO tiene esa extraña habilidad para decirme lo que piensa sin herirme y sólo por eso merece un monumento. Simpático y gracioso pero también culto y sensible y una buenísima persona. Lo cuento entre mis mejores amigos. Hay algo que compartimos y me gusta. Cuando alguien nos lleva al extremo, cuando nos tocaN convenientemente las narices, atacamos con una verborrea atinada y cerebral y tiramos a dar. Creo que no nos gusta cuando reparamos que alguien abusa o lo intenta.
STEPHANIE es una australiana simpatiquísima y aunque el ADN no tenga nada que ver con la Geografía, como ella misma dice, y aunque le lleve más de diez años y haya nacido al otro lado de su mundo, la cuento entre las personas con las que más y mejor comunico. A pesar de los misunderstandings.
Sensata y práctica, pero también sensible, cariñosa, detallista Y HABLADORA COMO YO... Su casa es para mí un remanso de paz, a pesar de sus bebés. No me vuelven loca, me encantan. Hay mujeres que necesitan ser madres para sentirse a gusto consigo mismas. Ella es un buen ejemplo.
No sé como hacerle entender que comprendo a qué se refiere con "esa guerra interior". Es la creatividad que puja por salir. Ha vuelto a dejarla fluir y me alegro. ¿Qué nos importan los resultados, Steph? Lo hacemos porque nos encanta. Y el mundo no se nos escapa. Hay muchas cosas que aún podemos hacer. Incluso desde este rincón del mundo. Nunca es demasiado tarde para nada.
Sensata y práctica, pero también sensible, cariñosa, detallista Y HABLADORA COMO YO... Su casa es para mí un remanso de paz, a pesar de sus bebés. No me vuelven loca, me encantan. Hay mujeres que necesitan ser madres para sentirse a gusto consigo mismas. Ella es un buen ejemplo.
No sé como hacerle entender que comprendo a qué se refiere con "esa guerra interior". Es la creatividad que puja por salir. Ha vuelto a dejarla fluir y me alegro. ¿Qué nos importan los resultados, Steph? Lo hacemos porque nos encanta. Y el mundo no se nos escapa. Hay muchas cosas que aún podemos hacer. Incluso desde este rincón del mundo. Nunca es demasiado tarde para nada.
PEPE CANELA. Me conoce desde los 14 años y, aunque tantas veces esté en completo desacuerdo con él, con las cosas que dice de NOSOTRAS, tendré que reconocer que me ha salvado de la peor versión de mí misma en muchísimas ocasiones. No más veces que mi hermana Charo, su mujer, eso también es cierto, y por ese motivo, tengo una unión especial con esta familia. Su fé ( la de los dos) en mí y mis posibilidades es mucho más ilimitada que la que tengo a día de hoy y he tenido nunca. Pepe me animó a escribir este blog (a escribir en general) de manera que le hago responsable de lo bueno y de lo malo ( ¡¡se siente!!!). Pepe, Charo, Lui y Cristina son las personas que más han creído en mí, que más y mejor me han empujado en la dirección correcta. Me conocen (todos) desde hace más de 20 años y han estado por ahí durante todo este tiempo, siguiéndome la pista.
En momentos de mucha zozobra Pepe me ha ayudado a entender científicamente la propia zozobra; a creer que mi fuerza y mi rabia podían ser más creativas que destructivas. Es como un hermano mayor. Me pone esas caras de reprobación cuando meto la pata y, como con Cristina, con Charo, con Lui, no hace falta decir mucho más.
M. No diré su nombre porque le horroriza protagonizar nada. Estoy segura de que no entiende porque lo hago. Me hace gracia, incluso cuando lo discute todo. Quiere mucho a alguien próximo y le hace feliz y sólo por éso se merece todo mi respeto. Es muy sincero y simpático. Debería escribir un blog sobre lo que más le gusta y apasiona, estoy de acuerdo con ella, se lo sabe todo. Se haría famoso aunque no sé si le importaría conseguir esa popularidad. ¡Pero es que es un crack! ¡Y no sólo en éso!
Es una pena que alguien tan inteligente, tan válido para tantas cosas, no tenga un trabajo en el que poder desarrollarse. No es su responsabilidad. Es la miopía de los contratantes.
En cualquier caso, y pese a todo, no debería rendirse nunca con nada (hablo de la profesión pero no sólo). Tengo la impresión de que cuando uno lucha por lo que quiere, si se empeña, si no desiste, lo consigue. Y no sé si debería abandonar su pretensión de dedicarse a trabajar en algo que le gusta, en la sección que le apasiona, y de la manera que le gusta. (Me parece que en la red se pueden hacer cosas). Precisamente yo no le aconsejo abandonar.
Le admiro por su resistencia psicológica actual.
MI COMPA DE TRABAJO: Me aguanta en toda mi dimensión y éso es de agradecer cuando una es brava. Me ve desde fuera, aunque a veces se equivoque y tridimensione cosas que tampoco son para tanto. Admiro su tranquilidad. Los pacíficos llevan una guerra interior que cuando sale da miedo. Nos empujamos, nos consolamos, hacemos terapia de grupo (es muy difícil trabajar en una pyme en estos momentos de crisis, pero estamos resistiendo y éso es mucho. Todos los días lo hacemos, con vacaciones de 15 días desde hace ¿tres años?, con jornadas interminables...Es peor no tener trabajo, y ése es el motivo y no otro de esta entrega, pero nos cansamos, como cualquiera. Y tenemos límites. A veces no sabemos ni en qué día vivimos y gestionamos un estrés durísimo, que no le deseo a nadie. como sabemos y podemos.
A veces él grita, cuando jamás grita. A veces yo me pongo como Calimero: "Es injusto, nadie me comprende". ¡Qué noxo de actitudes! La resistencia también hace que salgan aspectos bastante despreciables de uno mismo. El otro día nos reíamos por el comentario de un amigo.
"Me preguntó porque no había ido al concierto de una mujer a la que aprecio mucho y al que me hubiese encantado ir"...
"¿Qué día fué eso?...
"Pues se me pasó"...
"¿Pero a ti no te apetece dormir una semana entera y no levantarte más que para comer?
"Pues claro que me apetece".
"Pero tu no piensas que te habrías quedado dormida en ese concierto?...
Pues sí, seguramente sí, porque cuando no andamos con la pila a cien por hora, nos caemos de sueño...Agotamiento le llaman. Pero resistiremos, fijo que resistiremos. Cabezonería y empeño le llaman.
MERCE me ha pedido que no la haga llorar en estas fechas. No sé cómo aún. Hace cuatro años que la conozco y , en todo este tiempo, la he visto triste una sola vez. Ya sé que la profesión va por dentro pero, ¿cuál es su secreto? Entréname, por favor. Graciosa, optimista, simpática, sociable, pero también buenísima gente. Merce no considera que tenga una inteligencia deslumbrante pero yo sí. Y sería una magnífica vendedora. Podría haberse hecho rica riquísima, aunque tantas veces pienso que no es lo más importante para ella. Ahí está, al frente de su PYME unipersonal, dando la batalla.
DUARTE es como Platero, blando por dentro y por fuera, se diría que todo de algodón. ¿Era así? ¡No me riñas! Hipersensible, cariñoso, reflexivo, muy unido a su gente; seductor nato (casi siempre lo hace de forma natural, sin darse cuenta). Anita, una encantadora amiga suya, dice que gusta a todos: los gays y las heteros; los altos y los bajos; los fuertes y los débiles; los gordos y delgados; los gatos y los perros... No puedo estar más de acuerdo. Tiene ese encanto natural tan suyo pero lo mejor que tiene, para mí, es su empatía, su calidad humana, el estar ahí cuando se le necesita, para escuchar y transmitir apoyo y fuerza. Para colmo, es de los que todavía piensan que se puede cambiar el mundo. Tiene una novia fantástica, Sú, que le va al pelo. Es una pena que esta chica no tenga hermanos o primos. Yo quiero alguien a mi lado del perfil de esta chica.
MIS HERMANOS Y CUÑAD@S. Los quiero a los cuatro (HERMANOS); A MIS DOS CUÑADOS Y DOS CUÑADAS. Aunque a alguno de ellos (HERMANOS) tantas veces los mataría. La mayoría no tienen que ver conmigo o muy poco pero conseguimos llevarnos bien. Lo mejor que han conseguido mis padres es criar hijos buenos. Ellos piensan que somos una pandilla de estúpidos. Yo tengo otro punto de vista. No confundo bondad y generosidad con estupidez.
MIS 9 SOBRINOS SIN EXCEPCIÓN. Hay una cosa que tienen en común, son guapos. Algunos más que otros, no voy a mentir. Alicia es clavada a mí, digan lo que digan. Julia saca a la deportista que llevo dentro; Manuela es adorable; Carmen apunta maneras con su año recien cumplido, siempre le gustó reirse. Olga y Carlota son ya unas chicas, se hacen querer; Alberto está en pleno cambio y me sigue sorprendiendo. ¡Qué cabeza tiene el muchacho! Irene, a la que siempre veremos como una niña, lo entienda o no, es ya toda una mujer. Pedro es el terror de los mares pero tiene un gran corazón.
CARLOS me inspira y lo sabe. Superada su fase conquistadora, creo que entiende perfectamente que sólo seremos siempre amigos. No es que yo le encante, ¡para nada!, es que ahora mismo, divorciado y libre, le encantan todas. Se casó joven y ahora ha vuelto al mundo de las citas como un adolescente, pero de cincuenta. ¡Me hace tanta gracia! Para mí es una gran oreja siempre disponible a escuchar. Alguien que desdramatiza muy bien las cosas, que las relativiza, que me ayuda a pensar. Tras unos años en el desempleo ha apostado por explotar su vena artística. Le admiro por éso. Mucho. Y por muchísimas otras cosas.
SARA es toda dulzura. Vive en Londres y expira felicidad por todos sus poros y en todas sus fotos. No conozco ninguna mujer tan dulce, pero al tiempo tan inteligente, fuerte, y sabia. Nicholas, eres muy afortunado, lo sabes, ¿verdad?. No debe ser por casualidad que su madre y hermano sean igualmente gente con la que me encanta hablar y que siempre me enseña algo.Y su abuela es total.
ANA compartió conmigo años de facultad. Hace no tanto tiempo que hemos vuelto a retomar la relación. Creo que necesitamos hablar mucho más de lo que lo hacemos. ¡Los niños! Emprende ahora una nueva fase, que me temo será larga, dura y difícil. Sé que no se va a arredrar.
ANA M. acaba de llegar y ahí andamos, como cotorras. Nerviosas y habladoras por los cuatro costados. Ella dice que conocerme le ha ayudado a superar cosas que le estaban haciendo daño. A mí me ha enseñado que hay que decir siempre la verdad, aunque siente mal al oyente, que es mejor tantas veces evitar los rodeos. Desde que la conozco estoy siendo menos diplomática. Aunque con los amigos, no. No hace falta decirle la verdad a alguien ( tu verdad, tu opinión) y ser brutal.
FILIPO está bien ahora, muy bien. Acepto que no va a cambiar nunca. No es que le cueste envejecer, como a todos, es que no le interesa hacerlo, no quiere. Punto. Quizá no lo necesite. Me ha aguantado mucho y tantas veces me siento en deuda con él.
LA CAPOTE es la mujer más luchadora que conozco. Compartimos genio encendido si se nos toca donde no se debe. Pero luego nos arrepentimos, y nos sentimos en deuda con la gente que nos aguanta. Estar en la lucha es lo nuestro. Más que una militancia, es una religión. Lo sabemos aunque el entorno no lo tenga claro: A nosotros no nos tumba nada. Puede que temporalmente nos dejen un poco hechas jirones. Pero luego revivimos, siempre revivimos.
MI MADRE Y SU AMIGA, LA TÍA GELINES. Me reconozco en infinidad de cosas con ellas. En otras es que no puedo ser más diferente. Me encanta esta relación de madurez. Tendemos puentes. Nos ayudan a entender las cosas que nos marcaron de niños y por qué. Nos hablan de su familia, de la vida hace 30, 40, 50 y 60 años. Son muy amenas y el colmo de la simpatía. En esa familia es un rasgo. Capítulo aparte merece mi padre. Sé que nos queremos pero...¿Como explicarlo? Me recuerda a lo que le pasa a un amigo con su madre. La llama por teléfono y acaban discutiendo hasta acabar por colgarle. La vuelve a llamar para pedirle disculpas y se lo vuelve a colgar. Es muy difícil la comunicación entre nosotros.
Hay una red social que me ha permitido conocer a gente encantadora, SALVADOR, del que ya he hablado, y otros que me aportan muchísimas más cosas de las que seguramente piensan. PAOLO me hace reflexionar siempre. JOSÉ M VALVERDE me hace reír. ¡Y su relación con GIO es tan alucinante! Da gusto ver gente que se quiere en plena madurez. En esa misma isla está PAZ FRANCÉS. Bueno, a los HERMANOS FRANCÉS debía dedicarlas una entrada de blog. Me gustan todos sin excepción ( aunque no conozco a toda la familia). A PAZ la tengo muy abandonada. Se ha ido a Twitter como tantos otros ( yo es que no consigo entender aún como funciona). A BLANCA la he visto en dos ocasiones y no he retribuido con más visitas o invitaciones, como se merece. Y no por falta de ganas.
Lo mismo me ocurre con otras much@s, con LUIS BARÁ (hemos retomado el contacto, y está muy bien); PILAR PIÑEIRO, UXÍA, también con BEGO CAAMAÑO, JAVI CAMPA; AMAIA (a la que veo mucho más); TOTE Y CRISTINA; MARILÓ; ROSER Y ALFONSO; YOLANDA PÉREZ (no sé aún como pero nos veremos pronto en Bruselas); ALICIA (que me invitó a Canarias. ¡Qué pena no poder!). Y esa red social me ha devuelto a gente estupenda, de la que no sabía nada o casi nada. Alicia, sí; ELOÍSA OTERO, X. M. PEREIRO; BERNARDO PÉREZ, DELMI ÁLVAREZ, ELENA DE MADRID; GUADALUPE TOVAR; ANA MOITOSA, MARIA JOSÉ, a máis linda e moderna. Desculpem lá!!, PAULINHA E RESTO DA MALTA (Ah Lisboa!!! Tantas saudades! O dia que escreva coisas sobre a vida destas mulheres faço um best seller. Acho que os portugueses quando falam de Coraçao, quando perdem o pudor, sao fantásticos!!!)
E PÀ!!! ISABEL RISCO!!! (Aínda nos vemos en La Coru); SEARA (tenho guardado un infeliz desencontro cun “monstruo”...AYYYYY!!!!) XABIER VIANA (Atópamonos en Vigo).
Por no hablar de gente a la que hace años, decenios, siglos que no veo y que siempre me cayeron bien: ANDRÉS MAHÍA ( Te ví recibir un premio en la tele y me encantó); PILAR COMESAÑA...
Mención especial merecen mi profe de yoga y compañeros. MAITE; CORAL, HORTENSIA. INCLUSO CÉSAR, que no va y creo que ni falta le hace. ¡Ese relax suyo! Vuelvo en enero, al fin! Y mi fisioterapeuta David, que me ha recompuesto la espalda después del accidente y me hace reír tanto.
Y paro ya, porque estos “rememberings” sólo son importantes para quien los hace, es decir yo. Quería darme este placer, porque éste ha sido un año muy duro y difícil, estoy deseando que termine y quiero que el próximo, pese a los agoreros, sea un poquito mejor, al menos en el terreno personal. No pido más. Que mi entorno no sufra tanto; que sus enfermedades, problemas graves, terribles pérdidas...vayan amainando.
Esto no es una felicitación de navidad al uso, pero ya dije que no me gusta la navidad. Espero no haberme olvidado de nadie. Que las soporteis/disfruteis lo mejor que podais.
Lo he dicho muchas veces y lo digo una más. Mi gente y mis amigos son lo mejor que tengo, mi auténtico patrimonio. No sería nada sin ellos.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
La rabia con quien se la merece
Un nuevo signo de los tiempos que corren, en los que mucha gente acumula problemas irresolubles a corto plazo, es que se desata la rabia y la agresividad a la mínima oportunidad que se presente.
Vivo en una ciudad que lo favorece porque los vigueses somos especiales. Una mezcla explosiva de las diversas procedencias de sus habitantes; bastante poligonera a veces, que presume de rasgos canallas ( no lo entiendo) y da como resultado ciudadanos casi siempre muy estresados, impacientes, al borde de un ataque de nervios o de corazón. lo que implica que nuestro grado de civismo deje mucho que desear y, por tanto, también nuestra educación.
Quiero a mi ciudad, pese a todo, incluso cuando me mimetizo o me siento agredida por sus ciudadanos. Me avergüenza ser yo la que agrede, la que se pone frenética por nada, la que tiene el día histérico. Entiendo que el urbanismo improvisado, el tráfico que nunca fluye y un sinfín de razones configuran carácter. Es más, pienso que si uno es mínimamente objetivo y no le ciegan los colores no hay más opción que tener con Vigo una relación de amor-odio.
La impotencia de una ciudad en la que se ha disparado el desempleo, la pobreza; que destruye su tejido industrial; que tiene menos futuro a medio plazo ha disparado su grado de incivismo y agresividad. Es un indicador de que las cosas no marchan. Lo percibo a diario y entiendo que ocurrirá lo mismo en otros lugares.
Y, sí, también se detecta en los enlaces que la gente "cuelga" intercambia o comparte en las redes sociales, en los comentarios de los lectores de las noticias; en las llamadas de los radioyentes. En las pintadas, incluso.
El hartazgo es mucho, la impotencia rebasa todos los límites tolerables y a cada uno le sale el enano mental que lleva dentro. Hoy, por ejemplo, me tragué alucinada el vídeo de una británica de pura cepa - se le supone- con un bebé en brazos, vociferando en el metro de Londres contra los negros y los polacos. Lo más llamativo es que el niño no se inmutaba, debía estar acostumbrado a una mamá completamente descontrolada.
Me parece terrible que nos estemos habituando también a este tipo de miserias; dar rienda suelta a nuestra impotencia sin una mínima reflexión. Lo peor de todo es que la emprendemos con el que tenemos más cerca, le hacemos la vida insoportable al que no tiene la culpa de nada e incluso está dispuesto a escucharnos ayudarnos, acompañarnos. Y esto en una ciudad poco amable resulta insufrible.
Es más, se palpa un nuevo rencor social del que está mal contra el que está mejor, pero no contra el que se aplica sueldos de escándalo, contra los corruptos, contra las GRANDES empresas que reciben dinero público y aplican ERES para que el trabajo que antes hacían cuatro lo haga uno ( ya hay quien dice que no hay menos trabajo, hay menos gente haciéndolo) o contra ese entramando financiero, las grandes corporaciones, las agencias de calificación, los verdaderos responsables de esta situación. No señor, contra éstos sólo despotricamos en la barra de un bar, a lo sumo. La culpa es de los funcionarios; de los fijos a los que resulta muy caro despedir; de la gente mayor que cierra el paso a los jóvenes; de las televisiones públicas que salen muy caras; de los culturetas, del matrimonio gay o del aborto, de los emigrantes... ¡Lo flipo! Como diría una amiga.
No se trata de exigir que todos estemos mejor. El nuevo objetivo es que todos estemos mal. Igualar por abajo.
¡Hagamos nuestro el enano mental de los que nos van a gobernar; de los que dirigen las grandes empresas de este país, o de cualquier otro lobby que, además y por ende, no piensa en los intereses del ciudadano, está pensando en los suyos propios!
Es muy complicado dirigir bien la rabia. Quizá se caracterice por su expresión descontrolada. No lo sé. A mí me abruman algunos túzaros próximos que no sé si pueden evitarlo o no, pero cuyo malestar me salpica sin yo buscarlo. Me disgusta tener que atrincherarme pero no pienso permitir más agresividad de ningún ciudadano en el paro o no; con menos dinero para gastar que antes o no, ni un solo comentario equivocado. Yo no soy el enemigo. ( Y eso que no soy gay, emigrante o cultureta).
En cuanto a los que van a dirigir el buque en los próximos años, yo en su lugar me andaría con ojito clínico. Los ciudadanos nunca han sido fáciles de manipular pero ahora menos que nunca. Hay analistas que hablan de la posibilidad de una eclosión social y no me sorprendería pero lo dudo. ¡Tenemos unas tragaderas! A la viguesa que llevo dentro le encantaría montar la barricada y emular a los obreros del naval. Mi parte más razonable piensa que ése no es el camino, no puede ser el camino, pero la rabia también me puede, muy a menudo me puede.
Vivo en una ciudad que lo favorece porque los vigueses somos especiales. Una mezcla explosiva de las diversas procedencias de sus habitantes; bastante poligonera a veces, que presume de rasgos canallas ( no lo entiendo) y da como resultado ciudadanos casi siempre muy estresados, impacientes, al borde de un ataque de nervios o de corazón. lo que implica que nuestro grado de civismo deje mucho que desear y, por tanto, también nuestra educación.
Quiero a mi ciudad, pese a todo, incluso cuando me mimetizo o me siento agredida por sus ciudadanos. Me avergüenza ser yo la que agrede, la que se pone frenética por nada, la que tiene el día histérico. Entiendo que el urbanismo improvisado, el tráfico que nunca fluye y un sinfín de razones configuran carácter. Es más, pienso que si uno es mínimamente objetivo y no le ciegan los colores no hay más opción que tener con Vigo una relación de amor-odio.
La impotencia de una ciudad en la que se ha disparado el desempleo, la pobreza; que destruye su tejido industrial; que tiene menos futuro a medio plazo ha disparado su grado de incivismo y agresividad. Es un indicador de que las cosas no marchan. Lo percibo a diario y entiendo que ocurrirá lo mismo en otros lugares.
Y, sí, también se detecta en los enlaces que la gente "cuelga" intercambia o comparte en las redes sociales, en los comentarios de los lectores de las noticias; en las llamadas de los radioyentes. En las pintadas, incluso.
El hartazgo es mucho, la impotencia rebasa todos los límites tolerables y a cada uno le sale el enano mental que lleva dentro. Hoy, por ejemplo, me tragué alucinada el vídeo de una británica de pura cepa - se le supone- con un bebé en brazos, vociferando en el metro de Londres contra los negros y los polacos. Lo más llamativo es que el niño no se inmutaba, debía estar acostumbrado a una mamá completamente descontrolada.
Me parece terrible que nos estemos habituando también a este tipo de miserias; dar rienda suelta a nuestra impotencia sin una mínima reflexión. Lo peor de todo es que la emprendemos con el que tenemos más cerca, le hacemos la vida insoportable al que no tiene la culpa de nada e incluso está dispuesto a escucharnos ayudarnos, acompañarnos. Y esto en una ciudad poco amable resulta insufrible.
Es más, se palpa un nuevo rencor social del que está mal contra el que está mejor, pero no contra el que se aplica sueldos de escándalo, contra los corruptos, contra las GRANDES empresas que reciben dinero público y aplican ERES para que el trabajo que antes hacían cuatro lo haga uno ( ya hay quien dice que no hay menos trabajo, hay menos gente haciéndolo) o contra ese entramando financiero, las grandes corporaciones, las agencias de calificación, los verdaderos responsables de esta situación. No señor, contra éstos sólo despotricamos en la barra de un bar, a lo sumo. La culpa es de los funcionarios; de los fijos a los que resulta muy caro despedir; de la gente mayor que cierra el paso a los jóvenes; de las televisiones públicas que salen muy caras; de los culturetas, del matrimonio gay o del aborto, de los emigrantes... ¡Lo flipo! Como diría una amiga.
No se trata de exigir que todos estemos mejor. El nuevo objetivo es que todos estemos mal. Igualar por abajo.
¡Hagamos nuestro el enano mental de los que nos van a gobernar; de los que dirigen las grandes empresas de este país, o de cualquier otro lobby que, además y por ende, no piensa en los intereses del ciudadano, está pensando en los suyos propios!
Es muy complicado dirigir bien la rabia. Quizá se caracterice por su expresión descontrolada. No lo sé. A mí me abruman algunos túzaros próximos que no sé si pueden evitarlo o no, pero cuyo malestar me salpica sin yo buscarlo. Me disgusta tener que atrincherarme pero no pienso permitir más agresividad de ningún ciudadano en el paro o no; con menos dinero para gastar que antes o no, ni un solo comentario equivocado. Yo no soy el enemigo. ( Y eso que no soy gay, emigrante o cultureta).
En cuanto a los que van a dirigir el buque en los próximos años, yo en su lugar me andaría con ojito clínico. Los ciudadanos nunca han sido fáciles de manipular pero ahora menos que nunca. Hay analistas que hablan de la posibilidad de una eclosión social y no me sorprendería pero lo dudo. ¡Tenemos unas tragaderas! A la viguesa que llevo dentro le encantaría montar la barricada y emular a los obreros del naval. Mi parte más razonable piensa que ése no es el camino, no puede ser el camino, pero la rabia también me puede, muy a menudo me puede.
viernes, 7 de octubre de 2011
Dias de raiva
¿Vichedes as imaxes dun grupo de traballadores de Wall Street rindo e bebendo champán mentres os estadounidenses, eles tamén cada dia máis pobres, se concentraban masivamente a porta dos principais bancos, entidades financieiras, grandes corporacións, multinacionais?
Fíxome pensar moito e desatou toda a miña raiva. Porque, infelizmente, non vivo nos "mundos de yupi" coma eles pero tamén coñezo moita xente que sí.
E sempre, dende o principio da crise, observei como hai algúns que continúan a vivir ben, bastante ben, mesmo se gaban de que a crise non lles afecta, mentres outros o pasan mal, realmente mal.
Non vou falar da xente nova que non atopa traballo e non tén claro o seu futuro, senón dos seus pais ou dos seus avós.
Xente de corenta e tantos anos, cincuenta, sesenta e até oitenta que loitan desesperadamente por sacar a súa familia adiante. Con un só salario, con ningún xa, salvo os apaños que por ahí atopan; pequenos empresarios ou autonomos que reduciron a súa empresa a eles mesmos, aos que lle costou despedir aos seus traballadores, que estarían encantados de ter carga de traballo e voltar a necesitalos.
Algúns deles están hipotecando casas e patrimonio para manter a empresa aberta, esperando a que veñan tempos mellores, que é unha frase comodín, moi desta época. "¿Qué fago eu se pecho a empresa, cóntame, quén me contrata?"
Son cidadáns co pasan mal, que teñen vergoña de acabar o mes coas contas en negativo, que trampean con tarxetas para comprar comida, vestir os nenos, pagar as contas. Nunca en tal se viran.
E., por exemplo, leva tres anos no desemprego e cóntame que foi a súa filla de 32 anos quen lle pagou a factura para arranxar a caldeira. Dímo coa boca pequena, en segredo, cargada de culpabilidade por non conseguir con 54 anos máis que traballos para limpar casas que non dan para nada.
A. síntese un cabrón por estar vivindo hai máis de dous meses das contas dos seus nenos, do diñeiro que gardou para cando eles foran maiores. "¡Vou devolver ata o último euro, xúrocho, non sei aínda como!" Cun só salario, recortando os gastos ao mínimo, non chega.
C. tamén vive duns aforros, neste caso os seus. Tivo que pechar e sobrevive a duras penas. Traballa en B pero non tén carga de traballo agora. Non a suficiente. Ten días, coma todos. Alguns é optimista e outros non quere sair de casa.
M. está vivindo na casa da súa nai cos seus dous fillos. Está contenta e feliz por ter vendido a súa e porque lle fixeron o seu primeiro contrato por DOUS MESES, despois de dous anos.
R. está triste e vencido. Conseguíu aforrar un diñeiro para a súa vellez e agora o necesitan os seus fillos, os seus netos. A raiva por tanta inxustiza pode con él. "Que devolvan o diñeiro" grita a ninguén unha e outra vez cando fala das indemnizacións dos executivos de Novacaixagalicia. Estamos dacordo en que esa noticia nos alporíza. Dí que pode con todo pero as veces dame medo que lle pase algo. Véxoo maior para certas emocións.
Por un momento, por uns días só, gustariame cos que brindan con champán en Wall Street; que os que dín que a crise puxo a moita xente no seu sitio; que as cousas non están tan mal, porque os restaurantes están cheos; ca xente gasta no que non debe, et, etc...viviran a vida de calquera deles. Tres días, só tres, sufrindo a crise en propias carnes.
Xa digo que vivo moi conectada coa realidade. Masticando a miña propia raiva, unha inmensa impotencia, preocupada, porque aínda que a miña situación non sexa desesperada, hai demasiada xente aínda que vive nos "mundos de Yupi" e non é rica nen traballa en Wall Street. Viven perto de mín, aínda que en mundos diferentes. Comenzo a non soportala, a non poder pasar tempo con ela. As veces, mesmo envexo esa capacidade de non volver do país de Neverland no que viven todos eles.
Fíxome pensar moito e desatou toda a miña raiva. Porque, infelizmente, non vivo nos "mundos de yupi" coma eles pero tamén coñezo moita xente que sí.
E sempre, dende o principio da crise, observei como hai algúns que continúan a vivir ben, bastante ben, mesmo se gaban de que a crise non lles afecta, mentres outros o pasan mal, realmente mal.
Non vou falar da xente nova que non atopa traballo e non tén claro o seu futuro, senón dos seus pais ou dos seus avós.
Xente de corenta e tantos anos, cincuenta, sesenta e até oitenta que loitan desesperadamente por sacar a súa familia adiante. Con un só salario, con ningún xa, salvo os apaños que por ahí atopan; pequenos empresarios ou autonomos que reduciron a súa empresa a eles mesmos, aos que lle costou despedir aos seus traballadores, que estarían encantados de ter carga de traballo e voltar a necesitalos.
Algúns deles están hipotecando casas e patrimonio para manter a empresa aberta, esperando a que veñan tempos mellores, que é unha frase comodín, moi desta época. "¿Qué fago eu se pecho a empresa, cóntame, quén me contrata?"
Son cidadáns co pasan mal, que teñen vergoña de acabar o mes coas contas en negativo, que trampean con tarxetas para comprar comida, vestir os nenos, pagar as contas. Nunca en tal se viran.
E., por exemplo, leva tres anos no desemprego e cóntame que foi a súa filla de 32 anos quen lle pagou a factura para arranxar a caldeira. Dímo coa boca pequena, en segredo, cargada de culpabilidade por non conseguir con 54 anos máis que traballos para limpar casas que non dan para nada.
A. síntese un cabrón por estar vivindo hai máis de dous meses das contas dos seus nenos, do diñeiro que gardou para cando eles foran maiores. "¡Vou devolver ata o último euro, xúrocho, non sei aínda como!" Cun só salario, recortando os gastos ao mínimo, non chega.
C. tamén vive duns aforros, neste caso os seus. Tivo que pechar e sobrevive a duras penas. Traballa en B pero non tén carga de traballo agora. Non a suficiente. Ten días, coma todos. Alguns é optimista e outros non quere sair de casa.
M. está vivindo na casa da súa nai cos seus dous fillos. Está contenta e feliz por ter vendido a súa e porque lle fixeron o seu primeiro contrato por DOUS MESES, despois de dous anos.
R. está triste e vencido. Conseguíu aforrar un diñeiro para a súa vellez e agora o necesitan os seus fillos, os seus netos. A raiva por tanta inxustiza pode con él. "Que devolvan o diñeiro" grita a ninguén unha e outra vez cando fala das indemnizacións dos executivos de Novacaixagalicia. Estamos dacordo en que esa noticia nos alporíza. Dí que pode con todo pero as veces dame medo que lle pase algo. Véxoo maior para certas emocións.
Por un momento, por uns días só, gustariame cos que brindan con champán en Wall Street; que os que dín que a crise puxo a moita xente no seu sitio; que as cousas non están tan mal, porque os restaurantes están cheos; ca xente gasta no que non debe, et, etc...viviran a vida de calquera deles. Tres días, só tres, sufrindo a crise en propias carnes.
Xa digo que vivo moi conectada coa realidade. Masticando a miña propia raiva, unha inmensa impotencia, preocupada, porque aínda que a miña situación non sexa desesperada, hai demasiada xente aínda que vive nos "mundos de Yupi" e non é rica nen traballa en Wall Street. Viven perto de mín, aínda que en mundos diferentes. Comenzo a non soportala, a non poder pasar tempo con ela. As veces, mesmo envexo esa capacidade de non volver do país de Neverland no que viven todos eles.
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